En la recta final miro hacia atrás y veo el camino andado, duras pendientes, sed y cansancio, soledad entre la multitud y compañerismo en la soledad... ya no importa, valió la pena cada esfuerzo, cada resbalón, cada respiro, y por eso quiero que sepas...
Piedra:
Que aunque tus palabras fueron: “No vas a poder!, ¿Cómo se te ocurre?, ¿No piensas lo que estas haciendo?”... aquí estoy con el camino andado, sigo de pie a pesar de haber caído un par de veces, finalmente llego a la meta, y desde aquí ya no te veo, te quedaste muy atrás...me despido.
Sol:
Que para ti fue cuestión de análisis prospectivo, un ejercicio de debate lo que para mí significó despejar mis dudas y plantearme un reto que hoy está consumado...simplemente: gracias.
Tallo:
Que fuiste mi mecenas, apoyo moral, intelectual y a ratos una voz cálida que siempre me dijo: ¡deja de agobiarte!, ¿que necesitas?, respira y continúa...hoy, te regalo la victoria.
Tierra:
Que nunca tuviste las palabras correctas para impulsarme, para detenerme o para mantenerme, pero cerca de la meta, te das cuenta que aunque actuabas como si no te importara, hoy sabes que te hace feliz y compartes conmigo un bocado de dulce triunfo...enorgullécete.
Flor:
Que a pesar de que algunas veces no comprendías la razón para dejarte y ocuparme en este reto, hoy te puedo decir que parte de ti, siempre fue conmigo en el camino, así que en esta victoria estás a mi lado, como yo estaré en aquellas tuyas...siempre estoy para ti.
Hoja:
Que estuve sola todo el camino, así que descubrir una cara conocida en la meta, con los brazos extendidos, con palabras de fe, con amor en los ojos, significa todo, es más grande el placer de la victoria al tener la certeza de ir juntos a celebrar los laureles obtenidos...al fin llegamos a casa!.