About Me
|
Soy periodista, feminista, correctora y editora. Me gusta la literatura, el jazz y el piano. Tengo un hijo, Rodrigo; y una hija, Ireri. Aslan es un poodle y Jolie una dóberman, que comparten mi casa. Mis libros, mis diccionarios y mis discos son el complemento de mi vida.
|
Interests
|
Los derechos humanos, con énfasis en los de las mujeres; la cultura y el respeto a la vida animal, en especial de aquellos que están en peligro de extinción.
|
Favorite Music
Para escuchar: El jazz y la música clásica, sobre todo la compuesta para piano (claro que con una copa de vino a la luz de una vela). Para bailar: El rock clásico, la cumbia y la música de los 60 y 70 (ahhh, y alguien que lo sepa bailar como compañero). Para cantar (bajo la regadera): Los boleros, las rancheras y las baladas (desde Los Panchos y el Potrillo pasando por Raphael, El Pirulí, Serrat y Milanés, hasta llegar a Bebe)
|
Favorite Movies
Más que películas, directores: Kubrick, Pasolini, Woody Allen, González Iñárritu o Cuarón..., biográficas como La vie en rose, Sylvia o Camille... musicales: Cabaret, Chicago, Mi bella dama, Rent u All that jazz... y no me niego a otro tipo: Walt Disney, las zagas tan de moda o comedias.
|
Favorite TV Shows
No veo televisión mexicana, por salud mental. Prefiero:  ...así como las de médicos y policiacas.
|
Favorite Books
Autoras: Isabel Allende,Rosa Montero, Sabina Berman, Edmée Pardo, Ángeles Mastreta y Elena Poniatowska, entre otras. Aunque también me gustan Gabo, Cortázar, Wilde, Leñero, Arreola, Arturo Arredondo, Nicolás Fuentes, Enrique Serna y Guillermo Samperio.
|
Favorite Quote
"Yo le soy fiel a mi memoria, aunque mi memoria me sea infiel." Saramago
"El feminismo jamás ha matado a nadie. El machismo mata todos los días." Benoit Groult
"La violencia contra las mujeres, NO es natural." Vox populi
|
Journal
Para el mal de amores. Instructivo.-Provéase de una tarde en soledad.Apague el celular y desconecte el teléfono de casa.Prenda el boyler y prepárese para un baño de tina.Abra la llave y temple el agua. De preferencia póngala caliente, así durará un poco más.Mientras la bañera se llena, busque las sales de baño y las escamas de burbujas. Vierta una buena cantidad de ellas y sacuda un poco la mano dentro del agua para que la espuma empiece a crecer.Provéase de una bebida refrescante y fuerte: tequila en percherón, un vaso grande lleno de hielos con un chorrito de ron y agua mineral, una copa de vino tinto. Colóquelo cerca de la bañera.Escoja un par de libros: novela, cuentos, poesía. Si uno no le gusta o le incomoda, puede optar por otro sin tener que salir del vapor.Acérquese un cenicero, los cigarrillos y el encendedor.Coloque las bocinas móviles del Ipod en un lugar seco, conecte el aparato y cree una nueva carpeta con música suave pero vibrante: jazz con Brubeck, Armstrong, Gillespie, Parker, Fietzgerald o Holliday, Norah Jones, Leona Lewis o Jane Monhet; piano con Arau, los Barrocos, Jesús Carmelo o Chibrás; clásica de Mozart, Beethoven, Liszt o Moussorgsky bajo la batuta de Karajan, Mantovani o la Sinfónica de Londres; Bach con la flauta de Horacio Franco. Se recomienda la opción “aleatoria”, así podrá disfrutar de todo lo que ha seleccionado.Para este momento, la bañera está casi lista.Cerciórese que esté cerca una toalla para las manos, la bata de baño y las sandalias. No olvide la almohadilla para la nuca.Mientras se va quitando las prendas, tírelas, una a una, en el cesto de la ropa sucia, o mejor aún, dentro de la lavadora directamente; así no tendrá la tentación de levantarla para oler por última vez el perfume de él, impregnado en su blusa, ni adivinar los rastros de la humedad provocada por el último beso.Métase poco a poco en el agua cálida. Sienta el calor que va subiendo desde sus tobillos, por las pantorrillas y hasta los muslos. Siéntese poco a poco, permita que el agua toque sus nalgas y se deslice entre el vello púbico hasta cubrir su ombligo. Bajo la espuma quedan ahora las cicatrices de la vida, la que se hizo en la rodilla, cuando era niña y se cayó de la bicicleta; la que tiene en la espinilla producto de aquel choque en carretera; la mordida de ese perro que por poco y le saca el apéndice; la de la cesárea que le parte el vientre en dos.Sienta el vapor perlar sus pezones, el sudor que le brilla sobre el pecho y el aroma de lavanda que penetra por sus fosas nasales. Acomódese la almohadita bajo la nuca y cierre los ojos, escuche atenta los trinos del piano que dedos hábiles ejecutan Memories.Tome un sorbito de su bebida, degústela, revuelva un poco la lengua en el ardor del alcohol como si lavara la cavidad para borrar toda huella de sus besos.Relájese, sienta su cuerpo flotar y mire la punta de sus pies que sobresalen por entre las burbujas. Tome su libro y lea un par de párrafos, déjese llevar por la historia, los personajes y sus pasiones. Mírelos deambular por las calles, tomados de las manos, tomar un café o admirar la exposición de Remedios Varo, observe cómo se reflejan en los ojos del otro, cómo se sonríen dispuestos al amor.La música acompaña su lectura, es suave como el vuelo de un pájaro arrullado por el viento. Deje que las notas se instalen en el pentagrama de su corazón, que desde allí canten y viertan la melodía a través de la aorta para inundar el corriente sanguíneo que irrigará el cerebro, que tonificará neuronas y caerá en cascadas por las cisuras de Rolando y de Celsius. Sienta cómo se desliza por arterias y venas, deambula por brazos y piernas, y vuelve cargada de sinsabores, angustias y penas. El corazón las convertirá en gotas de sal que arrojará por sus ojos. No lo evite. Deje salir corcheas y silencios, las y soles, viértalos sin miramientos en el agua espumosa que ahora la cubre. Aspire y suspire. Deje que la música sea el bálsamo para su mal de amores.No olvide su copa y apague el cigarrillo. Tome la suave esponja de mar y empápela con el gel para baño. Refriegue brazos y hombros para eliminar sus caricias, el cuello para limpiarlo de los besos ardientes, los pabellones para enmudecer sus palabras dulces y las promesas, los pechos para borrar sus huellas y el vientre para que mueran las mariposas.Una vez que el agua está turbia de llanto y palabras muertas, quite el tapón de la bañera y mire por última vez cómo fluye el agua por el ducto a la cañería haciendo círculos concéntricos. Tome la regadera de mano y termine de eliminar los momentos plácidos que no quieren desprenderse. Amarre su pelo en turbante con una toalla, póngase la bata afelpada, meta los pies en las mullidas sandalias y abra la puerta del baño. Se sugiere abrir la ventana para que el aire fresco de la calle corra como vendaval llevándose los últimos suspiros.Repita un par de veces la receta.Si las molestias persisten, búsquese otro amor, ya sabe que un clavo siempre saca a otro clavo.
|
|
|
|